Marquesina fotovoltaica
Una marquesina fotovoltaica es una estructura de cubrición construida sobre una zona de aparcamiento que soporta un campo fotovoltaico, generando electricidad y dando sombra a los vehículos. Combina ingeniería estructural y eléctrica en un solo activo y es el emplazamiento natural para integrar la recarga de vehículo eléctrico.
Una marquesina fotovoltaica es una estructura de cubrición autoportante que soporta un campo fotovoltaico sobre una zona de aparcamiento, produciendo electricidad y protegiendo los vehículos que quedan debajo. A diferencia de una instalación en cubierta, que se fija a un edificio existente, la marquesina se construye a propósito: necesita cimentación propia, estructura y equipamiento eléctrico dedicados, y debe cumplir la normativa de edificación y la eléctrica de la jurisdicción.
La configuración estructural es el reto de ingeniería que la distingue. Los pilares suelen ser de acero galvanizado en caliente o aluminio extruido, empotrados en zapatas de hormigón, y cubren una sola fila de plazas, con esquema de poste único o en T, o una doble fila, con esquema a dos aguas o en V invertida. La altura libre se fija según los vehículos que usan el aparcamiento: de 2,4 a 3,0 metros en calles de turismos, de 4,0 a 4,5 metros donde circulan vehículos de reparto. La inclinación de la cubierta equilibra dos exigencias opuestas: más pendiente mejora la producción y evacua mejor el agua de lluvia, pero aumenta las cargas de succión por viento y el peso del acero, y con ello el coste.
La integración con la recarga eléctrica es el principal motor comercial. Una marquesina ya lleva canalización y un cuadro dedicado para el campo fotovoltaico, y añadir equipamiento de recarga sobre esa misma infraestructura eléctrica cuesta bastante menos que una instalación de recarga independiente. Cadenas comerciales, plataformas logísticas, universidades y administraciones especifican cada vez más marquesinas precisamente como infraestructura de recarga, con la generación como beneficio añadido.
El contexto normativo europeo se mueve. En Francia la ley obliga a instalar cubrición fotovoltaica en los grandes aparcamientos exteriores, y varios estados federados alemanes han introducido obligaciones equivalentes para aparcamientos comerciales nuevos. España no tiene todavía una obligación general análoga, pero el empuje llega por otra vía convergente: la normativa de edificación exige preinstalación y puntos de recarga en aparcamientos de edificios no residenciales, de modo que el cliente ya está resolviendo la recarga cuando aparece la conversación solar, y la marquesina es la forma más barata de dársela.
Las referencias de coste son más altas que las de una planta sobre suelo equivalente: de 1,3 a 3,0 euros por vatio instalado es el rango habitual en comercial, frente a 0,6 a 1,2 euros por vatio en campo abierto, por el sobrecoste de acero estructural y cimentación. El doble valor de sombra y energía suele justificar ese diferencial para un titular con aparcamiento muy utilizado, y en climas cálidos la sombra tiene además un valor comercial propio.
Por qué es importante para los instaladores solares
Las marquesinas se sitúan en el cruce entre ingeniería estructural, eléctrica y civil, y atraen a compradores comerciales que están evaluando a la vez infraestructura de recarga. La fase de diseño es más compleja que un trabajo en cubierta: separación de pilares, restricciones de gálibo, optimización de inclinación, sombras de estructuras contiguas y topología de cableado entre marquesinas deben resolverse antes de que una propuesta resulte creíble. Las herramientas de diseño 3D de solarVis modelan la geometría completa de la cubrición, con inclinación variable, envolventes de gálibo y sombreado de filas vecinas, de modo que la simulación de producción que presenta refleja las restricciones reales del emplazamiento. Para quien persigue clientes enterprise e institucionales, solarVis aporta el flujo de propuestas y la infraestructura de CRM para gestionar programas multiemplazamiento a escala.
Preguntas habituales
- ¿En qué se diferencia de una instalación en cubierta?
- Una marquesina es una estructura autoportante construida expresamente para soportar los módulos, mientras que una instalación en cubierta se fija a una superficie edificada existente. La marquesina exige cimentación propia, estructura de acero o aluminio y gálibos calculados para los vehículos que circulan debajo, lo que eleva el coste por vatio frente a una actuación sencilla en cubierta. A cambio aporta plazas cubiertas y capacidad de recarga junto a la generación.
- ¿Qué altura libre es la estándar?
- La mayoría de las marquesinas comerciales deja entre 2,4 y 3,0 metros de altura libre para turismos y entre 4,0 y 4,5 metros en calles de vehículos de reparto. El gálibo condiciona tanto la profundidad de la cimentación como la luz entre pilares, que a su vez determinan el dimensionado del acero y el coste total.
- ¿Por qué se especifica con frecuencia electrónica de módulo?
- Las marquesinas en configuración de varias filas sufren con frecuencia sombreado parcial de estructuras contiguas, arbolado o secciones vecinas de la propia cubrición. La electrónica de potencia a nivel de módulo, microinversores u optimizadores, permite que cada módulo trabaje en su propio punto de máxima potencia de forma independiente, limitando la pérdida que se produciría si un módulo sombreado arrastrase a todo el string. Además simplifica la topología de cableado propia de los aparcamientos grandes.